¡Gracias por su visita!

Aquí podrán leer capítulos de "Vicios & Virtudes", guías, frases, fotos y otras publicaciones. Los lunes estará disponible el nuevo video con la homilía del evangelio y la versión en texto. ¡Gracias por su visita!

lunes, 23 de julio de 2012

TEOLOGÍA DEL DESCANSO



Domingo XVI del Tiempo Ordinario
Parroquia de Ntra. Sra. de Fátima
Monterrey, N.L.

Hacia una teología del descanso

La teología es una reflexión sistemática sobre Dios y sus atributos.
Desde los primeros siglos del cristianismo hasta nuestros días, la ciencia teológica se ha venido enriqueciendo con nuevas ramas y enfoques. Además de teología fundamental, cristología o eclesiología, hoy se habla de teología de la esperanza, teología del progreso, teología del cuerpo, etc. Tal vez esté faltando el enfoque sobre un atributo de Dios que constituye, además, nuestro destino trascendente y definitivo: una “teología del descanso”.

El descanso de Dios

Según la Biblia, Dios fue el primero en descansar. Al concluir la creación, en el séptimo día, Dios cesó de trabajar (cf. Gn. 2, 2 – 3).
Es obvio que Dios no necesita descansar, porque en realidad Él mismo es un descanso eterno. Él no necesita “moverse” para hacer las cosas. Su vida íntima es reposo absoluto, equilibrio perfecto, quietud total. Por eso, cuando Dios se enoja contra el pueblo de Israel por su falta de fe, dice: «he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso» (Sal. 95, 11).


El valor divino del descanso

Cuando la Biblia dice que Dios descansó, está utilizando un antropomorfismo –es decir, una realidad humana aplicada, por analogía, a Dios–. Su objetivo es pedagógico. Dios nos enseña a descansar. Porque el hombre sí necesita descansar. Al ser parte de este mundo, comparte el ritmo binario de toda la creación, un vaivén entre el reposo y la actividad. Jesús –escuchamos en el evangelio de hoy– invita a sus apóstoles, recién llegados de una misión, a descansar en un lugar apartado. Ahora bien, este descanso no es sólo una condescendencia a su fatiga; es también una participación en la intimidad de Jesús; es un entrar en su descanso. Descansar con sentido cristiano es anticipar la meta última de nuestra existencia: el descanso en Dios. En términos absolutos, el descanso será por mucho la “actividad” más relevante, intensa y gratificante de toda nuestra vida; nada más y nada menos que por toda la eternidad.
Ahora bien, descansar, al menos en el cielo, no es pasividad. De hecho, es todo lo contrario: es amar intensamente, porque el amor es el verdadero punto de reposo de lo humano.

Tipos de descanso

Porque eso es descansar: encontrar el punto de reposo en todas nuestras dimensiones: cuerpo, mente, corazón y espíritu. Sin duda, el descanso mental y corporal es indispensable para recuperar energías y seguir viviendo. Pero no debemos olvidar el descanso del corazón y del espíritu. ¿Dónde o cómo encontrar el punto de reposo del corazón y del espíritu? En el reencuentro pacificador con Dios, con los demás y con nosotros mismos. Ciertos aborígenes australianos siguen cazando “a pie”. Hacen largas carreras tras sus presas hasta consumar la cacería. De cuando en cuando, el líder del grupo ordena una pausa de descanso mientras dice: “Hay que esperar que nos alcancen nuestras almas”. También nosotros a veces vamos tan aprisa por la vida que dejamos nuestra propia alma atrás –y, de paso, a Dios y a los demás–. Necesitamos pausas para “reencontrarnos” y sentir de nuevo nuestro punto de reposo.

Enemigos del descanso

Por paradójico que parezca, descansar hoy puede ser una de las “tareas” más difíciles de cumplir. El descanso tiene muchos enemigos. Señalo sólo tres: el activismo, el “preocupismo” y el hedonismo.

Activismo
El activismo es una afición desordenada al trabajo. No equivale a productividad. De hecho, sería más productivo “no trabajar tanto”. Porque no se puede trabajar impunemente sin descanso. Trabajar indefinidamente –según muchos estudios–  termina por “ciclar” a la persona, y puede provocar depresión por agotamiento nervioso. El nuevo paradigma de la productividad, según Jim Loehr y Tony Schwartz, no es la buena administración del tiempo sino la buena administración de la energía física, mental, emocional y espiritual; y eso requiere descanso, recuperación, punto de reposo.

“Preocupismo”
No está en el diccionario, pero es muy real. Consiste en angustiarse de más por las exigencias y obligaciones ordinarias de la vida. El “preocupismo” le pega, sobre todo, a nuestro descanso mental y emocional. En el fondo, al “preocupón” le suele faltar fe y confianza en Dios; ese sano sentido de la providencia divina, de la que habla Jesús cuando dice: «No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso» (Mt. 6, 31 – 32). Contra el “preocupismo”, además de la fe y la confianza en Dios, hay un hábito importantísimo: aprender a no “pre-ocuparse” sino “ocuparse”. Todo en su momento.

Hedonismo
Un tercer enemigo del descanso es el hedonismo. Es un falso descanso. La búsqueda desordenada del placer puede ser una fuga; un refugio para situaciones no resueltas. Lo cierto es que el hedonismo desasosiega, roba la paz. Quien se entrega al placer desenfrenado no encontrará nunca punto de reposo. En cambio, quien disfruta de los goces honestos y legítimos de la vida –como pueden ser contemplar la naturaleza, meditar, practicar deporte, gustar la comida, convivir, tomar una buena siesta– no siente necesidad de otras “salidas”.

En síntesis

Dios no sólo nos permite descansar; nos lo manda. Es el sentido de los días feriados y festivos, y especialmente del Domingo, Día del Señor, día de reposo y oración. Quiere que probemos un anticipo del cielo, donde entraremos en su descanso. Y que alcancemos nuestro punto de reposo en el reencuentro pacificador con Él, con los demás, con nosotros mismos y con la naturaleza.

Como niño en brazos de su madre

Quizá no haya un lugar más cálido y acogedor para descansar que los brazos de María, nuestra Madre del cielo. Que estas vacaciones sean también una buena oportunidad para volver a ese “lugar” que nos da tanta paz y tanto reposo interior.