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domingo, 22 de mayo de 2011

CONSTRUYENDO TU CASA EN EL CIELO

V Domingo Pascua - 22 de mayo de 2011
Parroquia de Fátima - Monterrey, N.L.

Una casa de dos pisos…

Cuando era niño, mis papás decidieron construir una nueva casa para la familia. Yo tenía seis años. Y soñaba y soñaba con la nueva casa que, a diferencia de la de entonces, ¡tendría dos pisos…! Hasta soñaba subir y bajar las escaleras… Fuimos muchas veces, como todos los que construyen su casa con ilusión, a verla en cada etapa de la obra…

“Les voy a preparar un lugar en el cielo”

El Evangelio de hoy nos invita a soñar; a ver cómo se va construyendo nuestra casa en el cielo; la definitiva, la eterna. Según el Evangelio, no la construiremos nosotros, sino Jesús: “Yo voy a prepararles un lugar…” Lo que no dice el Evangelio, pero tal vez podemos intuir, es que Jesús construirá cada casa con los materiales que cada uno le mande desde la tierra…

“En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones”

En este sentido, nuestra casa en el cielo será un reflejo de nuestra vida en la tierra: tendrá un diseño y unos materiales que dependerán de nuestra manera de vivir en la tierra. Es otra manera de explicar las diferencias que, con un poco de sentido común, podemos suponer habrá en el cielo. Sabemos, por la fe, que todos los que mueran en estado de gracia se salvarán. Pero es obvio que no todos habremos vivido con la misma santidad en la tierra.

La felicidad en el cielo, por tanto, aunque total y definitiva para cada uno, tendrá magnitudes diferentes, según la santidad alcanzada en la tierra. La felicidad de unos será más plena que la de otros…, aunque nuestra mente no pueda comprenderlo. Dicho de otro modo, las casas en el cielo no serán iguales. El paraíso será muy diferente a los conglomerados de interés social…

Tal vez es lo que quiso decir Jesús cuando dijo a sus apóstoles: “En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones”, con un sentido no sólo cuantitativo sino también cualitativo. Otra imagen que puede ayudarnos: ver el cielo como un gran estadio, en el que habrá palcos, butacas de primera fila, graderías en diferentes niveles…

Cómo quieres tu casa en el cielo

Tu casa en el cielo tendrá los materiales que tú escojas en la tierra. Si quieres una casa en el cielo de excelentes materiales, tendrás que vivir en la tierra con convicciones, actitudes y conductas de primera calidad.

  • ¿Quieres una casa robusta y estable en el cielo? ¡Tienes que poner a Cristo, la Roca firme, como cimiento de tu vida en la tierra!
  •  ¿Quieres una casa grande en el cielo? ¡Tienes que vivir la grandeza de corazón en la tierra, con actos de generosidad, de magnanimidad y de nobleza!
  • ¿Quieres una casa cálida y acogedora en el cielo? ¡Tienes que practicar la calidez en la tierra, con actos de bondad, de cordialidad y acogida a los demás!
  •  ¿Quieres una casa con grandes ventanas y una excelente vista al paraíso? ¡Tienes que cultivar la honestidad, la transparencia, la justicia, la coherencia de vida en la tierra!
  •  ¿Quieres una casa con mucho color, luz y alegría en el cielo? ¡Tienes que ser luz y alegría para los demás en la tierra!
  •  ¿Quieres una casa con un amplio y bien surtido guardarropa…? ¡Tienes que ser desprendido y generoso en la tierra, sacando de tu armario todo lo que no necesites y dándolo a los necesitados!
  •  ¿Quieres una casa limpia y pulcra en el cielo? ¡Tienes que procurar la pureza de tus ojos, de tus manos y de tu corazón en la tierra!
  •  ¿Quieres una casa con servicio de ángeles en el cielo? ¡Tienes que ser un ángel para los demás en la tierra, sirviéndoles con exquisita caridad!


Conclusión

Construir para la eternidad, de eso se trata esta vida. Pensemos y soñemos cada día en esa casa, en esa habitación que Jesús nos está construyendo en el cielo ¡con los materiales que cada día le enviamos desde la tierra! Que María Santísima nos alcance la gracia de escoger los mejores materiales en la tierra para que Jesús pueda construirnos una excelente casa en el cielo.

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