XXV Domingo del Tiempo Ordinario - 18 de septiembre
de 2011
Parroquia de Fátima - Monterrey, N.L.
“Perdonamos todo,
menos el éxito ajeno”, dice un anónimo.
El Evangelio de hoy
nos presenta un típico caso de envidia: los trabajadores de la primera hora sintieron
envidia de los que llegaron al último, por haber recibido la misma paga que
ellos. “El décimo mandamiento –dice
el Catecismo– exige que se destierre del corazón humano la envidia” (n. 2538). Hoy
vamos a asomarnos a ese triste fenómeno de la envidia: cuáles son sus causas, sus
síntomas y sus efectos. Intentaremos también encontrar algunos remedios para superarla.


